lunes, abril 18, 2011

JORGE AMADO



Es un hombre sencillo, amable, cordial. Igualmente, vertical en sus juicios y en su manera de actuar. Dice que no le gusta ser liviano, hablar en forma ligera.
Jorge Amado fue presidente del jurado en el VIII Festival de Cine de La Habana. Allá lo capturamos, por espacio de media hora, para tratar de saber qué piensa sobre su quehacer, sobre el continente que habitamos, sobre el hombre, la vida y la política. Amado es, sin lugar a dudas, uno de los más grandes escritores vivos del mundo, autor, entre otros libros, de Doña Flor y sus dos maridos, Tienda de los milagros, El niño grapiúna y Emboscada grande.

A diferencia de otros que alcanzan fama, Jorge Amado conserva la sencillez y no pierde aquello que él mismo considera clave para su trabajo: el contacto directo con la gente, con el pueblo.

Pocas entrevistas dio Amado en Cuba, porque estaba metido de lleno en el cine. Una de ellas, a un equipo de televisión, fue cancelada. Amado lo había citado a las siete de la mañana pero llegó a las siete y media. Cordialmente, pero con energía, les dijo: "Si yo puedo estar de pie a las siete de la mañana, con setenta y cuatro años de edad, no entiendo por qué ustedes no".

Temprano en la mañana, el día que salía de la isla, luego del desayuno, fue a hablar con los meseros del hotel. Les dio las gracias por la forma como lo habían atendido y dialogó con ellos por espacio de varios minutos.

Al despedirnos en el aeropuerto le envió un mensaje a Pacho Bottía, director del largometraje colombiano La boda del acordeonista, ganador del premio a la ópera prima en el festival: "Dile a Bottía que él va a hacer cosas muy buenas". Partió luego junto con el ser al que más ama en el mundo, su esposa, la escritora Zelia Gattai. Partió Amado, quien fue la figura central del festival, después de prometer que vendrá a Colombia en el segundo semestre de este año, cuando termine el libro que prepara, atendiendo una invitación - pago de derechos de autor que le hizo el Goce Pagano de Bogotá (1).

LAZOS E IDENTIDAD

- Maestro Jorge Amado: decía usted que no existen un cine o una literatura latinoamericanos. Entonces, ¿Latinoamérica es una ficción o un invento?
Latinoamérica es un espacio geográfico que abarca México, la América Central y la América del Sur. Es una designación. Pero la designación en sí misma, para ciertos países como Cuba y Brasil, sobre todo, me parece falsa. Se debería decir Afrolatinoamérica, porque tenemos un componente africano que desconoces cuando dices Latinoamérica. Yo no soy latino, soy medio latino. Mi abuela materna era india. Un bisabuelo era negro. ¿Comprende? ¿Cómo que yo soy latino? Soy latino y soy indígena y soy negro. Sobre todo culturalmente, soy más negro que cualquier otra cosa. Más negro que latino.

-¿No cree que existen lazos comunes, lazos culturales, para que se configure esa identidad?

Comunes, la miseria. Culturales, pocos. Con la América hispana no son tan grandes los lazos culturales. Cuba y Brasil, por la composición racial, de sangre, tienen lazos más fuertes. Hay lazos con la América hispana: la cultura ibérica nos une. La cosa indígena, menos. Mire usted: en México hubo grandes civilizaciones indígenas, como los mayas, los aztecas; en el Perú, los incas. Nosotros tenemos otras naciones indígenas, una cantidad enorme. Pero la cultura, si la compara con la cultura inca, con la cultura maya, con la cultura azteca, era muy pequeña. Culturalmente nos unen un poco la sangre indígena, la sangre española, la sangre ibérica. Nosotros tenemos inmigración española, como también italiana. Más italiana que española. Como tenemos inmigración alemana, húngara, japonesa. Tenemos lazos culturales con la América hispana, pero más grandes son los lazos culturales entre ustedes.

Bolívar es un héroe de varias naciones de la América española, pero nosotros no tenemos nada que ver con Bolívar. Cuando se habla de las ideas de Bolívar en el sentido un poco, cómo se dice, traído de los cabellos, se quiere forzar esa identidad latinoamericana. Se dice: las ideas de Bolívar. En el Brasil no. Yo creo que Bolívar es de gran importancia, pero las ideas que han tenido una influencia grande en Brasil, en las luchas por la independencia de Brasil, en las luchas después contra la esclavitud y por la república, han sido las ideas de los enciclopedistas franceses y las ideas de la Revolución Francesa. Esa es la realidad.

Hay una connotación política, mala y buena, como usted dice, de América Latina. Mala porque, en mi opinión, cuando los españoles hablan de la literatura de América Latina le dan una connotación colonialista. Cuando los cubanos dicen América Latina hay otra connotación, en el sentido de la lucha común. ¿Por qué colonialista la connotación española? Porque culturalmente España continúa queriendo colonizar las naciones de la América española. Esa es mi opinión... La Real Academia de España, la España en general.

-¿Por eso entonces España quiere celebrar los 500 años del descubrimiento de América?

Yo no sé. Usted me pone ante un hecho concreto, del cual yo no tenía ninguna noticia. Recordar el descubrimiento es justo. Pero también se puede dar a esta celebración el contenido que se quiera.

- Darle nosotros mismos un sentido crítico...
Ustedes pueden darle un sentido crítico. Ellos pueden darle un sentido colonialista. Celebrarlo es justo. Es un acontecimiento de gran importancia en la historia del mundo.

- Conmemorar, más que celebrar, de golpe.
Humm.

-¿Considera usted, como se ve en su obra, que meterse en lo popular, en las raíces de nuestros pueblos, es lo fundamental para el trabajo creativo?

Creo que todo escritor tiene el derecho de crear su obra como mejor le parezca, sin que nadie, ni ningún organismo o gobierno, tenga el derecho de meterse con su creación. Debe ella ser completamente libre. Él debe hacer lo que quiere. Ahora, yo creo que si él es un escritor de su pueblo y de su tiempo, que trabaja en función de la lucha de su pueblo contra la miseria, contra la opresión, contra las dictaduras, contra todo lo que es feo, es sucio en nuestros países, que es lo que hay demasiado, su literatura será todavía más noble y cumplirá mejor su destino. Esto es lo que pienso en relación con mi literatura. Creo que el escritor solo, el individuo, el escritor mismo, es el que decide esto. Yo no puedo decirle cómo debe realizar su obra. Eso es asunto suyo. Ni yo ni ninguna otra persona, ni un organismo, ni un poder. El creador, el escritor, el pintor, debe ser libre para realizar su obra como le parezca. Yo realizo la mía exactamente dentro de esto que tú has dicho.

-¿Lo autobiográfico, sus vivencias personales, han sido fundamentales para su trabajo?

Yo no diría lo autobiográfico. Yo he escrito un libro de recuerdos, El niño grapiúna, del que ustedes han hecho una linda edición (2), hecho que me conmovió. Pero no creo que lo autobiográfico sea fundamental en mi trabajo. Le digo otra cosa. Yo, yo personalmente, nunca generalizo mi experiencia de escritor porque el trabajo del escritor es un trabajo de creación y arte, pero una creación artesanal en la manera como es hecha; entonces cada uno es diferente. Sé escribir solamente sobre las cosas que he vivido. No en el sentido de una autobiografía, de representarme en los libros o de representar mi propia vida. No, no; sé escribir sobre las cosas que viví, que conozco desde adentro y no desde afuera. No por oír decir, no por haber leído, no por haber estudiado en tratados. No. Si usted quiere un ejemplo hablemos de la santería y del candomblé. Me llevó a ese conocimiento que tengo, a esa actividad con el pueblo de los candomblés, la necesidad que tenía de conocerlo íntimamente, si yo quería crear sobre la gente del pueblo brasileño, del pueblo de Bahía. Y me llevó allí también la identidad de nuestra lucha, de ellos y mía, contra el racismo y contra uno de los detalles más terribles del racismo que ha sido la lucha contra las religiones de origen africano.

- ¿Machado de Assis (Joaquim María) ha influido en su obra?

No. Machado de Assis es un gran novelista brasileño, enorme, uno de los más grandes. Precisamente cuando fui elegido a la Academia Brasileña (de la Lengua), hace 25 años, mi discurso trató este tema. La novelística brasileña tiene dos grandes líneas: una línea digamos más intimista y una línea volcada hacia el pueblo. Machado es el gran novelista de Río que retrató la ciudad de su tiempo. Él fue el jefe, el comandante, el dirigente de una de estas corrientes. El otro sería Alencar (José Martiniano de), autor de El guaraní, Iracema, El indianista (El sertanejo). Machado escribió en una lengua portuguesa de Portugal. Trabajó mucho con las palabras brasileñas de la lengua, pero en la construcción de la lengua es un escritor absolutamente puro de lengua portuguesa. En tanto que Alencar es el hombre que incorpora la lengua hablada por el pueblo a nuestra literatura. Yo soy descendiente de Alencar, éste sí me influenció.

- ¿De qué trata la novela que prepara?

Trata de los jóvenes. Quiero hacer el perfil de un joven brasileño durante los años más duros de la dictadura, los años 68 a 70.

- El exilio, ¿cómo influyó en su trabajo?

No influyó mucho. Mi país yo lo porto dentro de mí. Donde yo esté. Nosotros (los brasileños) no somos escritores de exilio. Miguel Ángel Asturias, querido amigo mío, hablaba mucho de los escritores del exilio. Cortázar... tantos escritores de exilio de la América española que han vivido en Francia, en toda Europa, y que allí han escrito lo mejor, lo más importante de su obra. Nosotros los brasileños, en general, nos quedamos en el Brasil. Cuando nos exiliamos siempre teníamos el deseo de volver. Yo escribí en el exilio, en Argentina y Uruguay, dos años, pero salí para escribir el libro sobre Prestes (El caballero de la esperanza) ya que en Brasil no podía tener los materiales necesarios. Era una tarea. Y ahí escribí una novela, Tierras del sin fin, que ya estaba en mi cabeza. En el exilio de cinco años en Europa yo no escribí.

- ¿La democracia, el socialismo o qué como alternativa al militarismo en América Latina?

Yo hablo de mi país, yo no sé de los otros. Sería liviano hablar de los otros. No me gusta hablar fácilmente sobre todas las cosas del mundo, hablar ligeramente, sin conocimiento. En mi país en este momento yo creo que el camino es la democracia, que nos posibilite el debate, el diálogo, la discusión; poner las cosas para que se marche al socialismo. Creo que el socialismo es el destino de nuestros pueblos y de todas las naciones. Esto no depende de usted, de mí, de Fidel, de Sarney en el Brasil, de Pinochet, de Gorbachov o de Reagan. La humanidad marcha fatalmente hacia el socialismo, porque la humanidad viene haciendo su decurso político, su marcha hacia adelante. Viene del esclavismo y estamos en formas nuevas de capitalismo, nuevas formas que ya superaron ciertas teorías en que nos basamos nosotros. Fatalmente llegaremos al socialismo.

- Fatalmente... ¿Lo dice en forma negativa?

No. Lo digo como positivo. El socialismo es nuestro destino.

- ¿Diversos tipos de socialismo, dependiendo de cada país, de cada época?

Espero. Yo deseo mucho socialismo democrático. Deseo el comunismo un día, pero para llegar al comunismo es necesario que el hombre se eduque antes. Yo estoy por el socialismo democrático, donde la necesidad de atender al colectivo no haga que se reduzca, se limite, se oprima al individuo.

- Para terminar, a los 74 años de vida, ¿usted se siente joven, se siente viejo o...?

Yo me siento con 74 años. Cuando un hombre de esta edad dice que se siente joven es un mentiroso. La juventud uno la tiene cuando es joven, cuando tiene su edad, y es una cosa maravillosa, es una cosa que no se tendrá más. Después se tiene otra forma de vida, se tiene una experiencia que se ha ganado en el curso de tu vida. Si la supiste vivir tiene una experiencia positiva. Si uno no la supo vivir tiene una experiencia negativa, es un desgraciado. Yo no soy un desgraciado. Por el contrario, soy un hombre muy feliz. La vida me ha dado más de lo que yo deseé, de lo que yo le pedí a la vida, más de lo que yo merecí. Una mujer que me comprende, maravillosa. Tengo hijos que son como yo desearía que fuesen. Continúo fiel a mi pueblo. Tengo el amor de mi pueblo, que es mi gran premio. La gente gusta de mí, de mis libros. No soy ninguna otra cosa que un escritor, no tengo ningún otro poder que el poder que me han dado mis libros, la obra que realicé, que me da el derecho hoy de hablar libremente, de decir lo que yo pienso en cualquier situación.

Entonces, ya no me siento joven. Ya no tengo hoy la fuerza que tenía antes. La fuerza física, sobre todo. No puedo cargar con mis valijas cuando viajo, necesito la ayuda de gente. Me fatigo fácilmente. Cuando un viejo dice que él es joven no solamente miente; si él desea vivir como un joven es un tonto, un idiota. Él debe vivir su edad como ya es, su plenitud.

Notas
1. Finalmente no pudo realizar dicho viaje.
2. Traducción de Gustavo Bustamante, publicada en edición no comercial por los Papeles del Goce, Bogotá, diciembre de 1984.

LITERATURAS NACIONALES

"Creo que no existe una literatura latinoamericana. Existen varias literaturas nacionales de los países de la América Latina. Lo que nos une a nosotros los pueblos de la América Latina es sobre todo lo negativo: la opresión, las dictaduras militares. Nos venden los valores que son de un pequeño grupo de gente y la pobreza. La humillación, que es de la gran mayoría de los pueblos. Esto es lo que nos une. ¿Y qué nos da a nosotros los escritores y cineastas? Sobre todo, esto es muy fácil de verse en la literatura. Nos da una responsabilidad delante de nuestros pueblos. Yo diría que el hilo de unidad que nos liga a la gran mayoría de los escritores de los países de América Latina es nuestra posición delante de esta situación en que viven nuestros pueblos. Una posición de solidaridad activa hacia nuestros pueblos. Pero, aparte de esto, en el sentido de la realización de la creación, nosotros somos tan diferentes. Y tenemos que serlo. Nuestras literaturas tienen que ser nacionales. ¡Literaturas nacionales! Si usted sale de esto, usted se pierde. Yo soy un escritor brasileño. Escribo con base en el conocimiento de la realidad de mi país. De las emociones, del sentimiento de mi pueblo. Que es un determinado pueblo, resultante de una determinada experiencia histórica. Yo soy particularmente un gran admirador de la literatura de Argentina, ahí viví exiliado dos años. Conozco esa literatura, no tan bien como la debería conocer. Pero la conozco. Y no está más cercana de la nuestra, como realización, que la literatura francesa. ¿Entiende lo que yo quiero decir? Nosotros realizamos en cada patria nuestra de Latinoamérica una cultura original. Cuando hablan, sobre todo los ibéricos, de una literatura latinoamericana, para empezar, ellos están hablando de una literatura de los países de habla española. De entrada queda por fuera de esto la literatura brasileña. Perdóneme usted que le diga que es una literatura muy importante, no por mí sino por los otros escritores. Y deja aparte una literatura igualmente muy importante, porque no es escrita en español, es escrita en francés, la literatura de Haití. Entonces no me gusta. Yo creo que cuando la gente de la península ibérica dice: literatura latinoamericana, cine latinoamericano, está ejerciendo una presión colonialista. Esa es mi opinión".
-Jorge Amado

En homenaje al maestro Jorge Amado, que murió el 6 de agosto [de 2001] en Salvador de Bahía, presentamos esta entrevista realizada en La Habana y publicada en el Magazín Dominical de El Espectador,
Nº 199, del 18 de enero de 1987.
Entrevista de Guillermo González Uribe

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