martes, enero 05, 2010

ROBERTO ARLT



ROBERTO ARLT Y"QUE LOS EUNUCOS BUFEN".
Flotando en fondo rojo una cabeza, segada al ras y recortada de una fotografía de Roberto Arlt en blanco y negro, preside la tapa de la primera edición de Los Lanzallamas. ¿Moda editorial de época, ésta de Claridad, de componer tal portada?
"(...) las ediciones originales y horrendas de Claridad y las subsiguientes y no menos horrendas de Futuro (...)" diría Julio Cortázar en su artículo Roberto Arlt: Apuntes de relectura.¿Qué fue lo que pudo haber pensado Arlt frente a esa tapa? La historia de la literatura no da cuenta de ello. Pero, ¿qué podría importarle a un escritor que está más allá de las convenciones, aún de las convenciones del lenguaje, ¿qué podría importarle -repito- una mejor o una peor tapa? Es probable que haya estallado en un ataque de risa, o quizá con sudor de tinta y rechinar de dientes, frente a la Underwood ni tuvo tiempo para opinar.Otra posibilidad es que, por ahí, el tapista haya dado en el clavo en cuanto a su gusto personal: al fin y al cabo la tapa tiene algo que se corresponde con cualquiera de esas aisladas frases suyas memorables de poco logradas, como la que dice: adunado al langor de los violines, por ejemplo. Frase que, por otra parte, Arlt se permite porque sí, porque se le ocurre eso, porque se inserta dentro de su escritura "como una gota de agua dentro de un mar bravío".Todo puede ser tal vez porque Arlt, cuya vida está signada por la urgencia de producir, tiene la mira siempre puesta en un futuro prodigioso. La rosa de cobre. La media engomada que dejará a medio inventar porque durmiendo lo sorprenderá la muerte.Sin embargo percibe que El porvenir es triunfalmente nuestro y ni hablar de la frase anterior: El futuro es nuestro por prepotencia de trabajo, convertida por tantos en epígrafe, ambas acuñadas por primera vez por Arlt en ese verdadero manifiesto que es el prólogo de Los Lanzallamas, un cross a la mandíbula, en especial para muchos de sus contemporáneos, para regocijo de las generaciones que lo seguirán leyendo, lectores de los que más de uno se identificará con Silvio Astier, con Erdosain, con el Rufián Melancólico, Ergueta, Barsut, con la inefable Esther Primavera... El humillado, el postergado, los que apuestan la última baraja a la rosa de metal que brillará por un instante, el triste empleado que todo el día cuenta dinero ajeno, las esposas grises y abnegadas y su triste ollita de arroz con leche...Arlt ni puede reparar en la tapa de Los Lanzallamas porque la vida le urge: ya en este prólogo consignará: mientras escribo estas líneas, pienso en mi próxima novela. Se titulará El amor brujo y aparecerá en agosto del año 1932.Corre en tanto el año 1931, y el Art Déco se ha infiltrado por todas partes, también en la industria editorial: digamos que, tímidamente, en la palabra FIN del mismo libro, en caracteres muy modernos, tres letras que semejan tres grandes libros son sostenidas por dos colosos que empujan hacia adentro. Debajo de esta singular palabra FIN, una nota aclaratoria consigna que cuatro mil líneas fueron escritas entre fines de septiembre y el 22 de octubre. La misma nota agrega: con tanta prisa se terminó esta obra, que la Editorial imprimía los primeros pliegos mientras que el autor estaba redactando los últimos capítulos.Cinco años antes El juguete rabioso había sido rechazado porque a Elías Castelnuovo, uno de los popes de Claridad, "el libro no le había gustado".Ahora, con la expectativa de lectores que ya han atravesado Los siete locos, esta misma Claridad no sólo imprime su nuevo libro a toda máquina sino que anuncia el próximo libro que Arlt está por escribir. Inusual aviso, casi folletinesco, especie de reparación hacia un autor que ahora puede extenderse a todo en su escritura, porque ya Roberto Arlt, Güiraldes y otras circunstancias literarias mediante, ha entrado en el escurridizo terreno de la aceptación.Eterno juego de tensiones literarias, extraliterarias, y una obra que puja por encontrar su lugar, y finalmente la respuesta ferviente de un formidable caudal de lectores que es "el otro lado", que es Buenos Aires, que es la razón de ser de esta escritura, de toda la escritura.Buenos Aires se está escribiendo por fin, y los libros que irá produciendo Arlt como amanuense de una nueva y definitiva versión de la ciudad, surgirán con prepotencia de trabajo, con la premura de quien se siente elegido para narrar y sabe que sus días están contados.(Este Texto ha sido publicado e la nueva revista "Aguafuertes de Flores" del Centro Cultural Roberto Arlt).
por Marily Canoso